MUNDIALISTAS Y SU FÚTBOL / RUSIA 2018: Egipto y el reto de vencer a las momias del fútbol

En la primavera árabe tenía 19 años. Vio derrocar a un tirano (de esos que abundan en la actualidad) que había estado 42 años en el poder. En el 2012 representaba a un país en transición en la selección Sub 20. Al poder habían llegado extremistas religiosos. A ellos los vió desde lejos. Jugando en Suiza. Un país que se aprovecha de la corrupción del resto del mundo para ser fuerte. Seguro, jugando para el Basel, se enteró de algunas cuentas del tirano, de su familia o de sus testaferros que se guardan secretamente en Suiza fruto del robo descarado.

En las calles de Basyoun creaba jugadas que las terminaba en gol. Pero es poco probable que pensará que su destino estaba en Inglaterra. En uno de los grandes del mundo. Tal vez cuando fue fichado por el Chelsea creyó en su sueño. Pero no tuvo minutos, en la Fiorentina y en la Roma trazó su camino para regresar a la Premier y romper los arcos.

Salah es el jugador africano que en su cabeza confluye la influencia de tres continentes. La disciplina asiática, la potencia e imaginación africana y el orden táctico europeo occidental. Verlo jugar es un privilegio. Por lo general, por no decir siempre, está en el lugar indicado de la cancha. Busca la pared, entiende que el juego es de conjunto y al mismo tiempo reconoce su talento y sabe definir llegando desde atrás. Es el cerebro del equipo y aunque en el fútbol actual se ha perdido la idea del 10, Salah demuestra que esa es la camiseta que debería llevar.  

La selección de Egipto es conducida por Héctor Cúper. El argentino por su parte demuestra que la cédula o partida de nacimiento no sirven para nada. No existe problema generacional, los conceptos del fútbol son sencillos si se los sabe aplicar. Si el Valencia, bajo su mando, en la época de los 90, con Claudio López brilló, Egipto con Salah será la sorpresa del mundial. No será extraño que clasifique primero. La primavera árabe marcó una generación y demostró que a las tiranías se les puede sepultar.  En el fútbol poco a poco las hegemonías pierden espacio. El Egipto de Cúper puede sepultar a esas viejas momias del fútbol mundial.