MUNDIALISTAS Y SU FÚTBOL / RUSIA 2018: El mundo de Putín (Rusia)

Por Paúl Peñaherrera

Para Putín el balón es el mundo y conquistarlo es su aspiración. Si se le pregunta sobre el juego seguramente no tiene ni idea cómo se patea la pelota. Su posición sería la de defensa central. Un defensa muy cavernícola pero hábil para frenar al rival con mañas. La patada más baja que daría Putín es de la cintura para arriba. Podría ser un Ruggeri, un Juan o un Boateng. 

De lo que sí entiende Putín es de la importancia del juego como una forma de dominio geopolítico. Presentar la Rusia del petróleo y del capitalismo al mundo. Tal cosa ya lo hicieron los Nazis en las olimpiadas de 1936. Mostrar esa falsa modernidad, silenciar a aquellos críticos que hablan de una Rusia sometida a un caudillo. La FIFA colaboradora de cualquier régimen, mientras este le abra un mercado y le de réditos económicos, no le importará silenciar y ocultar el lado espantoso de Rusia y alagará todo un sistema totalitario y violento.
De fútbol poco se espera de la selección anfitriona. Ni Fabio Capelo le pudo dar identidad, ni los millones invertidos por los equipos más representativos como el Zenit y el Spartak les han dado calidad. Stanislav Cherchésov, el entrenador de esta selección es producto de la Perestroika. Empezó su carrera como arquero en 1981 cuando atajaba en la ex Unión Soviética y la terminó en el 2002 en el Spartak de Rusia. Fue internacional 39 veces. Arquero rápido de piernas, iba bien por abajo pero de estatura media para el puesto.
Rusia no ha demostrado tener ningún tipo de fortaleza. Si bien es cierto saben cerrar los espacios y buscan el contragolpe, el momento que le hacen un gol se le hace tarea titánica poder dar la vuelta al marcador. Puede ser el anfitrión pero si una ayuda como la que tuvo Corea en su mundial la selección local tiene muy pocas oportunidades de avanzar de la primera ronda por su juego. Pero en el país de Putín, como en la dictadura argentina del 78 y como en tantos otros eventos organizados por la FIFA, nada está dicho.