MUNDIALISTAS Y SU FÚTBOL / RUSIA 2018: Uruguay con el mate bajo el brazo

El mate es cultura y cada país que lo consume tiene su ritual. En el sur de Brasil refleja exclusividad. Los Gauchos de Rio Grande Do Sul buscan diferenciarse de lo Carioca, de lo Paulista y demostrar que es un error pertenecer al país más grande de América del Sur. En cambio, en Argentina, demuestra integración a la idea de una nación homogénea. Mientras que en Uruguay es una manera de vivir. Es reflexión, es familia y también es fútbol.

Matear con un uruguayo implica largos momentos de reflexión y silencio. Cuando se habla de fútbol alrededor de la yerba mate  y el agua caliente, no es diferente, parece que la pasión que desborda en las gradas del Centenario se guarda. Los conceptos del deporte se profundizan y se mezclan con el recuerdo de los grandes equipos y la esperanza que transmite el conjunto que dirige el “Maestro” Tabárez.

 La garra charrúa se complementa con un trabajo metódico y planificado que construyó a la selección más sólida de América del Sur. Tabárez formó un equipo. Algo casi imposible cuando se es seleccionado. Y Uruguay no solo es un equipo, es identidad. Cada uno de los integrantes cumplen un papel fundamental dentro de la cancha. Verlos jugar lleva al público a contagiarse del espectáculo. No es que no suden la camiseta, ni peleen hasta la última pelota, es que a más de eso los integrantes del equipo uruguayo manejan los conceptos más básicos del fútbol a la perfección. Pase al pie, recepción del balón, jugar con la cabeza en alto, profundidad, correr al vacío y encima más es un equipo con gol.

Tabárez demostró que la garra charrúa no desentona si se juega bien al fútbol. Elegir una figura es casi imposible. Si Suárez rompe los arcos, Cavani no se queda atrás. Sánchez y Arévalo Ríos recuperan todo en el medio campo y reparten la pelota redonda para que Lodeiro haga jugar. Pero nada más espectacular que ver a Godín defender. Arma la defensa y tiene la cancha de frente para inventar desde atrás. Y cuando se tiene que revolear lo hace sin inmutarse. Los puristas sufren pero el fútbol de vez en cuado es pelotazo. 

La selección Uruguaya se construye y deconstruye a diario desde el mate. Ese momento en que el país se sienta y hablan de fútbol como hablan de la vida.