CRÓNICA #BarcelonaSC 0 #Gremio 3: Toreros toreados

Un nombre que escuchamos en nuestra niñez  los cuarentones y  las generaciones más maduras de sudamericanos, reapareció esta noche del miércoles 25 de Octubre de 2017 en la Copa Libertadores, como un fantasma del pasado. Fue nomás Renato Portaluppi, ex campeón como jugador con el Gremio, hoy ya entrenador con pasado perdedor en una final de la Copa y con futuro prometedor en esta edición, quien asomó su destreza y estudio metódico y científico del fútbol, para ser capaz de descarrilar en su propio terreno, el gigante estadio Monumental de Guayaquil, al tren amarillo de Cevallos , Alfaro Moreno y el uruguayo Almada. El cuadro torero venía dejando rivales brasileros en el camino,  demostrando su grandeza con una afición impresionante, que supuestamente asustaba a cualquiera.

En  Guayaquil el Tricolor  Gaúcho no fue cualquiera, fue un representante serio del fútbol de la región de Río Grande do Sul, aquel Club que ganó en el 83 y 95 el más preciado torneo de Sudamérica. Un joven Renato fue protagonista en el título del 83, entonces era  canchero, guapo, díscolo, potente y hábil goleador, categóricamente se puede decir que fue uno de los  mejores jugadores de la historia del fútbol brasilero, que ya es decir bastante. Ahora es un serio DT.  Portaluppi ahora ya no suena a artista de cine; jubiló al rebelde sin causa, para convertirse en un entrenador con causa: la Libertadores. El título que Pancho Cevallos, hoy presidente de su rival de turno,  le arrebató  en los penales, allá por 2008, cuando llegó a su primera final como DT de Fluminense, en uno de los ya bastantes Maracanazos que se han consumado en la larga  historia del fútbol sudamericano. 

Gremio se plantó en Guayaquil leyendo perfectamente lo que hicieron sus compatriotas brasileros que quedaron en el camino del campeón ecuatoriano. Renato propuso algo diametralmente opuesto a lo que hicieron sus antecesores: atacar en los primeros minutos. Desde un inicio, luego de un susto temprano en favor del  local, los Gaúchos  salieron a intentar superar los primeros 20 minutos de la eliminatoria atacando. Un poco fue mérito propio, la buena lectura del estratega visitante y la eficacia de cara al gol de sus jugadores; otro poquito fue el autoboicot del cuadro ecuatoriano,  que hicieron que la eliminatoria se inclinara en tan solo 21 minutos. Un fallo en el despeje de Oyola tras penetración por banda izquierda del ataque brasilero, apenas a los 8 minutos de juego, permitió que Luan sacase provecho del  error  y concretara el primer baldazo de agua fría para la hinchada más popular del Ecuador.

En la cancha el equipo sintió el mazazo y cuando  no lograba enfocar  y se sentía maniatado por el rival, cometió otro error no forzado.  Banguera en un tiro libre no se enteró que los que pateaban eran brasileros y puso una barrera muy corta en efectivos. El lateral Edilson aprovechó el crédito  concedido por el golero para poner a los 21´ con una folha seca  de derecha, desde bastante lejos, el doloroso segundo tanto Gaúcho. Puñalada mortal a las huestes amarillas.

El conjunto visitante luego se replegó y   con un sólido dispositivo defensivo aguantó el largo tiempo (70 minutos) que quedaba del partido, sabedor que si era capaz de soportar el cero en su arco, ya sea gracias a sus destreza o al favor de la diosa Fortuna,  su quinta final quedaría a tiro. 

La propuesta de Almada fue desmantelada por un Gremio que fue eficaz  en la contención  y en la ejecución del plan de su plan de juego,  siendo además eficaz a la hora de hacer y evitar los goles. La parada de Marcelo Grohe a Nahuelpán quedará en  nuestra memoria como una de las atajadas más mágicas de la historia de esta competición. El portero evitó el 1  a 2 con un increíble paradón sobre la línea,  cuando iniciaba la segunda etapa y los ingresos de Ayoví y Marcos Caicedo surtían efecto sobre las bandas y parecía que la eliminatoria aún podía estar viva gracias al poder de desequilibrio de los ingresados extremos.

Un par de minutos después Luan remató un contragolpe y a los 51´ puso la eliminatoria totalmente inclinada hacia el lado brasilero.  De ahí en adelante el cuadro Torero buscó penetrar un territorio cercado. Barcelona echó de menos la creatividad  de otros partidos y su intento de penetrar por el interior fracasó en el primer tiempo, mientras que en el segundo Gremio lo obligó a dejar de creer, sufrió la ausencia de su jugador con mejor estado de forma: el suspendido uruguayo Álvez y quedó al borde de un final de ciclo.  

Gremio  pudo hacer más escandalosa la diferencia, pero el mismísimo Luán  y otros colegas  de ataque fueron piadosos de tantas tristes almas que en su estadio sufrían una dolorosa derrota.  El equipo de Renato juega muy bien, y sobre todo, sabe a que juega, su quinta final es casi un hecho.