Opinión: Entiendo a mi padre el amor por Barcelona

Por Luis Javier Ontaneda

Qué bonito es verlo jugar a Barcelona, si alguien me dice que no ha estado ansioso por un partido de futbol ¡miente! y que bonito es estar en ese modo. Recuerdo las historias de mi padre, quien me contaba lo maravilloso  que es verlo jugar a Barcelona.  Una semana antes del partido, la discusión, las apuestas, los nervios y como no la alineación ya se empezaban a rumorar.

Dos finales perdidas, en la del 90´ recién nacía,  en la del 98´ recién crecía. Casi perdido a mis 8 años desde su última final de la Libertadores, recuerdos de aliento a mi equipo que desde ya estaba en mi corazón, apoyando  lo que mi padre apasionadamente me hablaba. No entendía aún lo que estaba en juego, pero cada vez que el ídolo ganaba, todo era felicidad, todo se encerraba un solo color, en abrazos y en ambición. Sentía una emoción, una emoción de niño que describía orgullo.

Ahora entiendo a mi viejo, ahora entiendo a la gente que esperaba un partido crucial del ídolo, ahora entiendo que tan importante es contarle a tu hijo lo grande que es Barcelona,  verlo en un coloso jugar y verlo afuera de nuestra tierra. Se infla siempre el pecho de orgullo al decir: ¡Soy barcelonista!

Ahora a mis 27 años todo tiene sentido, que mi pasión ya no es pasión si no es amor, es amor a una camiseta, a una historia que cada vez es más fuerte que nunca y que días como hoy, las frases calzan mejor que ayer. Este miércoles 25 de octubre el aire tendrá olor a caramelo, porque solo nos queda Barcelona.

¡Vamos ídolo! Por los que vienen, por los que vendrán.