PREVIA: Chile picante / Por Miguel Wolter (Escritor Chileno)

Hoy la Cordillera de Los Andes amaneció nevada y la lluvia que cayó en Santiago de Chile demostró, una vez más, la fragilidad de sus estructuras, dejando varias calles y pasos a bajo nivel anegados. En esta ciudad pretenciosa y ejemplo a seguir (dicen), cada cierto tiempo la naturaleza nos devuelve una realidad certera.

En el estadio Monumental, esta noche, tendremos una representación de distintas realidades. Lo más seguro es que durante los noventa minutos de juego, y su debido entretiempo, olvidemos un poco esa realidad precaria y aunemos nuestras energías en pos de un triunfo de la selección nacional. Es muy probable que nos reunamos con amigos y familiares a ver el partido y preparemos diversas comidas y bebestibles. Habrá mucha expectación y nerviosismo hoy, pues existe la posibilidad de quedar fuera del Mundial de Rusia 2018 y, eso, a esta generación dorada, puede pesarle. Y mucho.

Porque hoy, más que enfrentar a la selección ecuatoriana (que tiene, por cierto, sus problemas), el combinado de la estrella solitaria se enfrenta a sus propios miedos, a su realidad, esa que construyó en el imaginario de ser los mejores y que se esboza desde los anhelos de ser campeones del mundo por allá en Canadá 2007. Nadie puede negar, y los jugadores se han encargado de enrostrarlo cada vez que pueden, que esta generación siempre tuvo ese afán y deseo de gloria. Y la obtuvo, al menos un poco, en las distintas versiones de Copa América que se han desarrollado los últimos dos años. Y fueron los mejores, por supuesto; los mejores del barrio eso sí.  Se agrandaron y se creyeron el cuento: somos los bicampeones. Y la soberbia se apoderó de los  mejores, la autocrítica se alejó. Somos los bicampeones, ustedes qué saben.

En cancha los resultados no acompañaron a esta selección chilena durante las últimas fechas y las dudas comenzaron a instalarse, aparecieron los miedos, la realidad. Amenazas de renuncia, frustración, críticas a la prensa, duros mensajes a través de redes sociales. Claramente algo no estaba funcionando bien y la nómina para estas dos cruciales fechas solo hizo re afirmar esa idea de desorden y falta de claridad que la dirección técnica ha sostenido, casi imperceptiblemente, hace un tiempo.

Esta noche comienzan las horas decisivas para el equipo chileno. Con un Ecuador que se plantea como una total incertidumbre, cualquier cosa puede pasar. La generación dorada puede terminar fundida y sin el sueño de un nuevo mundial y buscaremos culpables en todas partes.

Pero durante el partido olvidaremos todas las discusiones anteriores, nada importará mientras estén los once jugadores por lado en cancha. Sin embargo, nuestra realidad estará presente en ese estadio. No solo la del fútbol, también aquella que habla de un país con preocupantes esboces racistas y xenófobos, poco tolerante y soberbio. El reflejo de la sociedad que hemos construido por más que tratemos de presentarnos como los más bacanes del barrio. Hoy se cantará a todo pulmón nuestro himno, se inflarán los pechos de orgullo. Miraremos la Cordillera nevada y diremos qué lindo es Chile, salvo que perdamos.